Certificación Energética

Certificado de eficiencia energética

En Proteyco venimos desarrollando y trabajando bastantes años en mejorar la certificación energética de grandes y representativos edificios en Madrid, en base a un estudio minucioso del edificio y de las instalaciones que lo componen.

Dentro de este artículo queremos reflejar la situación actual y hacia donde vamos con los nuevos edificios en el ámbito de la eficiencia y la certificación energética.

Desde el año 2007 todos los edificios que se construyen debían disponer su certificado de eficiencia energética, para posteriormente y a partir de 2013 se incorporó la obligación a edificios existentes.

Este certificado se ejecuta en 2 fases, primero se realiza el certificado energético en fase de proyecto y al final de obra se revisa y actualiza la calificación energética mediante un nuevo certificado energético correspondiente a edificio terminado.

Con la incorporación del Procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios existentes, surge el Real Decreto 235/2013 (sustituyendo al  Real Decreto 47/2007 que sólo contemplaba edificios de nueva construcción), por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios nuevos y existentes, siendo exigida desde entonces la presentación o puesta a disposición de los compradores o arrendatarios del certificado de eficiencia energética de la totalidad o parte de un edificio, según corresponda, es exigida para los contratos de compraventa o arrendamiento.

¿Qué calificaciones energéticas obtienen los nuevos edificios?

Aunque la normativa no obliga a día de hoy a cumplir una calificación energética mínima, los edificios de nueva construcción obtienen calificaciones energéticas más altas, de la A a la C, los requisitos mínimos de eficiencia energética reflejados en el código técnico de la edificación (CTE) en lo relativo a ahorro de energía y el aislamiento térmico.

Cumpliendo estas exigencias, la calificación energética de las viviendas nuevas deberá mejorar la calificación D, siendo lo más habitual en nuevos edificios que se alcance la C y la B, e incluso las más eficientes la calificación energética A.

¿Qué es la Etiqueta de eficiencia energética?

La obtención del certificado de eficiencia energética otorgará el derecho de utilización, durante el periodo de validez del mismo, de la etiqueta de eficiencia energética, cuyos contenidos se recogen el documento reconocido correspondiente a la etiqueta de eficiencia energética, disponible en el Registro del Ministerio.

La etiqueta se incluirá en toda oferta, promoción y publicidad dirigida a la venta o arrendamiento del edificio o unidad del edificio.

Deberá figurar siempre en la etiqueta, de forma clara e inequívoca, si se refiere al certificado de eficiencia energética del proyecto o al del edificio terminado.

Etiqueta de eficiencia energética

¿Cómo serán los futuros edificios en un breve espacio de tiempo?

En el caso de la eficiencia energética, el Ministerio de Fomento está ultimando la publicación de un real decreto para adecuarse a las exigencias derivadas de la directiva europea, que establece que a partir de 2019 en el caso de los edificios públicos, y de 2021 en el caso de los edificios de titularidad privada, estos tengan que ser de consumo de energía casi nula.

Dicha directiva europea permite que sea cada país quien defina, en función de sus características singulares, qué es un edificio de consumo energético casi nulo. No obstante, deberemos respetar los parámetros comunes, aunque la propia directiva permite que cada país se aleje en torno a un 15% de sus cifras generales.

Actualmente (2019) se está trabajando para aprobar una nueva actualización del Documento Básico de Ahorro de energía DB HE del Código Técnico de la Edificación, que recoja todos los requisitos.  Entre ellos, medir la calidad del edificio en relación a su envolvente, se establecerá el consumo de energía de cada edificio, donde se establecerán ciertos límites.

Surgirá el concepto de la energía primaria neta de un edificio entendiendo como tal a la diferencia entre la energía que consume y la que pueda llegar a recuperar o producir el edificio.

En definitiva pequeños pasos para un gran salto hacia los edificios de “consumo nulo”.

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